Gastronomia

SOPA DE CEBOLLA CON HUEVO Y QUESO GRATINADO

El huevo es probablemente el alimento más nutritivo que existe después de la leche materna, un concentrado de nutrientes de gran valor. No en vano, su misión en la Naturaleza es crear un nuevo ser vivo completo a partir de su contenido, por lo que hay muchas razones para considerarlo un alimento extraordinario que debe estar presente en la dieta.

Un alimento con un alto contenido de proteínas de la mayor calidad Su combinación de sus aminoácidos es similar a la que necesita nuestro organismo y permite construir y reparar los tejidos, proceso esencial en todas las etapas de la vida. En cuanto a su aporte de vitaminas, menos la C, el huevo tiene todas las demás en cantidades apreciables. En la yema se concentran las vitaminas A, D, E y K, y en la clara, sobre todo las del grupo B.

Por otro lado, los lípidos que contiene son en su mayoría (2/3 partes) insaturados, y solo 1/3 son grasas saturadas. El huevo tiene alto contenido de grasas monoinsaturadas. Por ello su grasa se considera saludable, además de aportar varios compuestos antioxidantes, como la vitamina E, el Selenio o los carotenoides.

Pero, además de todas sus saludables características desde el punto de vista nutricional, el huevo es también un alimento versátil y económico que en la cocina permite una gran variedad de elaboraciones como, por ejemplo, esta Sopa de cebolla con huevo campero, una receta ofrecida por Pazo de Vilane, empresa gallega productora de huevos camperos procedentes de gallinas en libertad.

Sopa de cebolla con huevo y queso gratinado
INGREDIENTES

Para 4 personas

2 cebollas cortadas en juliana
4 rebanadas tostadas de pan casero o de pueblo
4 huevos
30 g aceite de oliva virgen extra
1 litro de caldo de verduras o de pollo (mejor si es casero)
Queso rallado
Sal
ELABORACIÓN

En una sartén con un poco de aceite pochamos la cebolla cortada en juliana a fuego lento y con una pizca de sal, hasta que quede transparente.

Mientras, ponemos a hervir el caldo de verduras o pollo y precalentamos el horno a 180 ºC.

Una vez hecha la cebolla, la repartimos en cazuelitas de barro individuales, bien escurrida, en forma de círculo y, justo en el centro, cascamos un huevo en cada cazuela, cubrimos con rebanadas de pan tostado y vertemos encima el caldo muy caliente.

Espolvoreamos con queso rallado y gratinamos en el horno durante 5-10 minutos, hasta que veamos que el queso queda dorado.

Sacamos del horno y servimos al momento.

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