Ciencia y Tecnología

La NASA revela una atmósfera de exoplaneta como nunca antes se había visto

El telescopio espacial James Webb de la NASA reveló el perfil molecular y químico en los cielos de un gigante gaseoso a 700 años luz de la Tierra.
Los nuevos hallazgos revelaron un «retrato» diferente del exoplaneta WASP-39 b, situado a unos 700 años luz y también conocido como un ‘Saturno caliente’ (un planeta casi tan masivo como Saturno pero en una órbita más reducida que la de Mercurio). Captaron los datos de los átomos y moléculas presentes en la atmósfera de este mundo que son capaces de revelar cómo se formaron las nubes allí presentes, así como sus orígenes.
Además, el telescopio se entrenó en la atmósfera del exoplaneta, revelando también su composición, formada por agua, dióxido de azufre, monóxido de carbono, sodio y potasio. En la Tierra, la capa protectora de ozono en la atmósfera superior se crea de manera similar.
«Esta es la primera vez que vemos evidencia concreta de actividad fotoquímica —reacciones químicas iniciadas por luz estelar energética— en exoplanetas», afirmó el investigador de la Universidad de Oxford en el Reino Unido Shang-Min Tsai, considerando esto como una «perspectiva prometedora para avanzar en nuestra comprensión de la atmósfera de los exoplanetas».

La gran variedad de «ingredientes» de la atmósfera del exoplaneta permite comprender la proporción entre los distintos elementos y entender mejor cómo nacieron éste y otros planetas.
Para ver la luz de WASP-39 b, Webb rastreó el planeta mientras pasaba por delante de su estrella, permitiendo que parte de la luz de la estrella se filtrara a través de la atmósfera del planeta. Los distintos tipos de sustancias químicas de la atmósfera absorben diferentes colores del espectro de la luz estelar, por lo que los colores que faltan indican a los astrónomos qué moléculas están presentes. Al observar el universo en luz infrarroja, Webb puede captar huellas químicas que no pueden detectarse en luz visible.
Otros componentes atmosféricos detectados por el telescopio Webb son el sodio (Na), el potasio (K) y el vapor de agua (H2O), lo que confirma las observaciones anteriores realizadas con telescopios espaciales y terrestres, así como el hallazgo de otras huellas de agua, en estas longitudes de onda más largas, que no se habían visto antes.
Webb también observó dióxido de carbono (CO2) a mayor resolución, proporcionando el doble de datos que los reportados en sus observaciones anteriores. Por otra parte, se detectó monóxido de carbono (CO), pero los datos del Webb no mostraron señales evidentes de metano (CH4) ni de sulfuro de hidrógeno (H2S). Si están presentes, estas moléculas se encuentran en niveles muy bajos.

Disponer de una lista tan completa de ingredientes químicos en la atmósfera de un exoplaneta también permite a los científicos conocer la abundancia de los distintos elementos en relación con los demás, como las proporciones de carbono-oxígeno o potasio-oxígeno. Esto, a su vez, permite comprender cómo se formó este planeta —y quizás otros— a partir del disco de gas y polvo que rodea a la estrella madre en sus primeros años.

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