Empresarial

Los pros y las contras de emprender a los 50 años

La ventaja más importante de emprender con mayor experiencia es que pueden darse pasos mucho más firmes.

Al pensar en emprendedores, el imaginario nos lleva a Mark Zuckerberg creando Facebook a los 19 años. O a un conjunto de jóvenes universitarios, o recién egresados, inventando nuevos productos en el garaje de la casa de sus padres.

El ecosistema emprendedor, en general, es joven o se suele asociar a eso. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, algunos de los nuevos proyectos que sorprenden con nociones o servicios disruptivos, están desarrollados por personas que ya tienen muchas “suelas gastadas”.

Hay varios ejemplos de ejecutivos que emprendieron con edades no “tradicionales”, como Ray Kroc de Mc Donald´s, que arrancó a los 52, o Reid Hoffman, fundador de Linkedin, que comenzó con su proyecto con más de 40 años.

Lo ya aprendido

A los que rondamos los 50, e interactuamos con gente más joven, nos resulta habitual recibir variedad de consultas de emprendedores de 20 años sobre temas por fuera de IT que no conocen, como gestión o negocios, y que son tan importantes como el tener una buena idea a desarrollar.

Las dudas pasan por aspectos que van desde formar una empresa y estar al tanto de temas impositivos que afectan de sobremanera cualquier modelo de negocios, hasta leyes laborales que influyen mucho sobre la contratación del personal para la formación del equipo de trabajo.

Pero la ventaja más importante de emprender con mayor experiencia es que pueden darse pasos mucho más firmes y así se logra mayor eficiencia en el grado de avance del proyecto. Arrancando por la selección de los socios fundadores, un paso fundamental en el armado de cualquier iniciativa.

La calidad en el proceso de selección de ese team inicial, determina más del 80% del éxito del proyecto. Por otro lado, como ejecutivos seniors, se puede disponer de fondos propios para comenzar el emprendimiento, además de contar con más recursos para sustentar los gastos personales, sin necesidad de exigirle al proyecto un retorno inmediato que no puede dar, poniendo una presión extra sobre el funding.

Los aspectos negativos

Sin embargo, emprender a los 50 tampoco es un camino de rosas. Entre las dificultades debe mencionarse la disponibilidad horaria, a diferencia de los 20 años cuando, en general, no se tienen obligaciones del tipo familiares y se puede tener una dedicación 24×7.

En el caso de los más adultos, el tiempo se debe distribuir entre las distintas obligaciones y compromisos. De todas formas, en algunos casos, la experiencia posibilita manejar la agenda y horarios con mayor eficiencia que a los 20.

En definitiva, aunque se sigue aprendiendo todos los días, los años muchas veces vienen acompañados de la experiencia suficiente como para llevar a cabo una gran idea, acompañada por excelentes socios y grupo de trabajo. A eso solo hay que sumarle mucha dedicación y un objetivo claro. Esa fórmula, no puede fallar, tenga la edad que se tenga.

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