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VENEZUELA: ¿indexará su economía al dólar?

¿Venezuela indexará su economía al dólar? Esta es la propuesta legislativa que busca dar un giro a la crisis.

El uso espontáneo de divisas le ha dado un ligero respiro a los venezolanos, pero el acceso a esos recursos en moneda extranjera sigue siendo esquivo para gran parte de la clase trabajadora.

La Comisión de Finanzas y Desarrollo Económico del parlamento venezolano tiene en su poder una propuesta que busca dar un giro a la crisis económica que sufre el país, con una hiperinflación sostenida por años y un férreo bloqueo financiero impuesto por EE.UU. y la Unión Europea (UE).

La propuesta fue llevada al parlamento hace dos semanas por el diputado Tony Boza quien, junto a otros economistas, pide indexar la economía, es decir, establecer un índice de referencia.

La indexación es una técnica aplicada para la economía que se encarga de ajustar pagos fijados a una tasa permanente, con el propósito de mantener el poder adquisitivo en medio de un proceso de inflación.

Hasta ahora, la crisis es calificada por las autoridades venezolanas como el resultado de una «guerra económica» que se fundamenta en el boicot a la moneda local: el Bolívar, a través de un sistema cambiario popularmente conocido como «paralelo», que promedia su valor con respecto al dólar en un mercado no oficial. En medio de ese escenario, ¿de qué trata la propuesta legislativa?

La propuesta se encuentra en el parlamento venezolano

«Mecanismo de perturbación»
En entrevista con este medio, Boza explicó su visión de cómo opera la utilización del dólar para boicotear la economía venezolana y de qué manera la propuesta de indexación pudiera frenar ese impacto hiperinflacionario.

Para ese análisis, lo primero que aclara es que el promedio «paralelo» es utilizado en Venezuela como referencia para transacciones de particulares y de comercio privado, y suele ser sumamente volátil.

«La manipulación externa de la tasa de cambio no obedece a ningún criterio de oferta y demanda del juego económico formal. Lo han declarado actores de la administración estadounidense: la tasa de cambio ha sido utilizada como un mecanismo de perturbación contra la economía, que obedece a asuntos políticos y geopolíticos», dice Boza.

Sede del Banco Central de Venezuela, en Caracas (2019)

Por su parte, el Banco Central de Venezuela (BCV) no promedia una tasa de cambio oficial porque no subasta dólares debido a políticas de control cambiario y al hecho de que los ingresos del país cayeron casi 100 % desde que se recrudecieron las medidas coercitivas unilaterales. Estas sanciones se dirigen principalmente contra la industria petrolera, principal fuente de captación de divisas del Estado.

Lo que hace el BCV es publicar, a través de redes sociales, el promedio diario ponderado por la banca en sus transacciones con divisas, un indicador que suele ser similar y hasta superior al paralelo, y que en la cotidianidad se ha empezado a usar para fijar o «indexar» precios en algunos comercios, así como en oficinas del Estado que realizan trámites.

¿Qué plantea la propuesta?
La economía venezolana parece haber tomado un ligero respiro a partir del uso espontáneo de monedas extranjeras (dólares y euros), que realizan algunos sectores privilegiados de la ciudadanía. Sin embargo, el acceso a esos billetes es bastante restringido y esquivo para sectores como jubilados, pensionados y trabajadores públicos, que perdieron abruptamente su poder adquisitivo, antes valorado en unos 400 dólares mensuales y ahora minimizado a 1 o 2 dólares al mes.

Esta distorsión es la que buscaría ser modificada mediante la indexación, afirman los defensores del proyecto. «Lo que estamos planteando es que sean los salarios de la administración pública y de los pensionados, más el cálculo del presupuesto público, los que estén bajo una fórmula indexatoria que se parezca a la que ha venido aplicando el Estado venezolano de distintas formas», sostiene Boza.

El parlamentario considera que ese proceso de indexación se daría como una adecuación al proceso hiperinflacionario, es decir, que todas las transacciones lleven el mismo ritmo de la inflación para que el poder adquisitivo no caiga.

Según su planteamiento, esto permitirá que cuando sea formulado el presupuesto de la nación por el Ejecutivo, los recursos previstos no pierdan su capacidad adquisitiva y puedan servir para ejecutar proyectos, comprar, pagar nóminas, entre otros compromisos que permiten motorizar la economía.

 

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