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MALVINAS-FUTBOL: De Felippe, “Era demoledor estar esperando que te caiga una bomba”

El técnico de Atlético Tucumán recordó su estadía en Malvinas a 39 años de que la dictadura cívico-militar iniciara el desembarco de tropas en las islas. “El día que tuvimos que entregar las armas, lloré”, dijo.

La Guerra de Malvinas nos marcó a todos. A todos, sí, pero a nadie como a ellos. A los que estuvieron allí, en el frente de batalla, les cambió la vida para siempre. Y hoy, 2 de abril de 2021, a 39 años de que la dictadura cívico-militar iniciara el desembarco de tropas en las islas, es Omar de Felippe quien lo recuerda.

El técnico de Atlético Tucumán es uno de los tantos argentinos que vivió en carne propia la guerra y que tiene la suerte de poder contarlo. Integrante de la compañía Tacuarí del Regimiento 3 de La Tablada, pasó 66 largas noches en las islas, adonde, según dice De Felippe, «los bombardeos eran constantes».

RESCATANDO AL SOLDADO DE FELIPPE | El Gráfico

«Era demoledor sentarte en el piso, prender un cigarrillo, y estar esperando que te caiga una bomba», contó el entrenador en charla con Gustavo López y la gente de F360, programa que se emite en vivo de lunes a viernes a las 15 por ESPN. «Tengo presentes muchos días, porque todos los días pasaba algo. Como el día que nos volaron la casamata en la que vivíamos. Se inundó el pozo y tuvimos que hacer algo sobre el nivel del mar porque el suelo era arcilloso y entraba agua, y llovía todos los días y el frío era impresionante. Y todos los días pasaba algo: tener hambre, lavarte la ropa, limpiar el armamento, soportar bombardeos constantes… Desde el 1° de mayo a las 4.40 de la mañana que cayó la primera bomba todos los días habían bombardeos», agregó.

Omar de Felippe formó parte de la compañía Tacuarí del Regimiento 3 de La Tablada.

Pero tal fue la vivencia que De Felippe confesó que al momento de desarmarse, una vez concretada la rendición, no pudo contener el llanto: «El día que tuvimos que entregar las armas, lloré. Lloré por un montón de cuestiones que nos tocaron vivir, ya estábamos saturados. Necesitábamos que esto terminara. Y sentimos alivio cuando volvimos a Puerto Argentino, pero también sentimos dolor al tener entregar que el arma que en definitiva era lo que había resguardado tu vida».

Ahora, a 39 años del día que se inició el desembarco de tropas en las islas, De Felippe lo recuerda. Para que todos lo tengan presente. Para que nunca más haya guerra…

 

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