Turismo

El Manso: un valle paradisíaco en Río Negro

El Valle de El Manso es un lugar con una atractiva oferta turística.

En la provincia de Río Negro, Entre Bariloche y El Bolsón hay un lugar al que no se le presta la atención que merece, aunque ese es también uno de los encantos que nos invita a volver tras conocerlo: el Valle de El Manso. Sus primeros pobladores lo llamaron El Paraíso, y no es para menos.

Paisajes imponentes que incluyen las cumbres nevadas, aguas turquesas, bosques de cipreses, coihues y radales y los prados interminables cubiertos de flores en primavera: un lugar que es sinónimo de tranquilidad.

El río Manso, que le da nombre al valle, fue bautizado así según documentos de una avanzada de la marina chilena en 1872, por lo poco correntoso del cauce -aunque la zona fue recorrida más de 200 años antes por el europeo Juan Fernández, que llegó hasta allí buscando la Ciudad de los Césares, tal vez siguiendo la pista de los templarios en la Patagonia para resguardar el Santo Grial.

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El río Manso nace en el cerro Tronador, se une a los cauces del Villegas y el Foyel y desemboca en el océano Pacífico tras confluir con el Río Puelo para introducirse en el lago Tagua Tagua en el país trasandino.

El ejido del valle de El Manso se extiende desde el Parque Nahuel Huapi hasta El Bolsón y allí viven unas 2 mil personas distribuidas entre los parajes El Manso Superior, El Manso Medio, El Manso Inferior, Río Villegas y El Foyel.

En el kilómetro 1961 de la RN 40, pasando Villegas, se accede a la RP 83, la arteria que nos va a transportar al valle bordeando el río.

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El Valle de El Manso atraviesa la periferia del Parque Nacional Nahuel Huapi y en su trayecto se puede disfrutar de la inmensidad de los lagos Mascardi, Los Moscos Hess y Steggen. Recorrerlo nos invita a detener el tiempo. Si estamos allí es porque estamos de vacaciones, para disfrutar del lugar. ¡No quieras hacer todo rápido ni te apures a recorrerlo! Dejate enamorar por la naturaleza patagónica y que cada instante sea único.

El silencio, la tranquilidad, el agua del río que corre, los peces que pueden verse entre las piedras, la brisa que hace sonar las hojas de los árboles, las montañas y sus secretos… todo eso hacen del Valle de El Manso un lugar único.

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Pesca, cabalgatas, senderos, y terapias holísticas, gastronomía bien patagónica y ferias artesanales hacen de El Manso un destino imperdible.

Si querés meterle un poco de adrenalina a tus vacaciones, acá es donde vas uno de los mejores lugares para realizar rafting: la llamada parte inferior del río Manso es la ideal para la práctica de esta actividad, en la que hay que atravesar cuatro rápidos de distinta dificultad rodeados por la vegetación del bosque andino.

La propuesta también se completa con pinturas rupestres que datan de al menos 1500 años de antigüedad, aunque otros aseguran que podrían tener unos 8 mil años. Las mismas son de figuras de rombos escalonados, figuras humanas y geométricas. Se cree que son legado de las tribus que utilizaban el corredor para recorrer ambos lados de la cordillera con fines comerciales o para batallar con otros clanes.

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Historia, paz, aventura. Esa mexcla también está en la propuesta de alojamiento, ya que hay cabañas y hosterías, pero también campings para que la experiencia en medio de la naturaleza sea completa.

El Valle de El Manso es una invitación imperdible a unas vacaciones inolvidables, un destino para aquellos que creen haber recorrido cada rincón de la Patagonia. Un lugar para volver a enamorarse de la belleza de nuestro sur argentino y seguir conociéndolo.

 

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