Ciencia y Tecnología

Científicos determinan el repugnante método de los escarabajos para que nadie toque su comida

Estos insectos carroñeros entierran cuerpos de pequeños animales y los cubren de una sustancia viscosa que repele al resto de depredadores por su mal olor.

Los escarabajos enterradores tienen una curiosa manera de asegurar el sustento a sus descendientes: localizan cadáveres de pequeños animales, como ratones o pájaros, a los que les arrancan el pelo o las plumas para luego hacer una especie de «bola» con su carne. Tras esta operación, recubren los restos con una sustancia pegajosa que sale de su glándula rectal y los sepultan en un hoyo del que luego comerán sus larvas. Ahora, un nuevo estudio publicado en « The American Naturalist» ha descubierto que este concentrado, además de ayudar a frenar la descomposición, sirve además para enmascarar el olor a putrefacción para que otros carroñeros, como cucarachas, moscas o mosquitos, puedan detectar el «botín» putrefracto.

«Les ayuda a ocultar sus recursos a los demás -explica Stephen Trumbo, investigador de comportamiento animal en la Universidad de Connecticut y principal autor del estudio-. Intentan mantener a todos alejados». Los escarabajos enterradores, cuyo tamaño es de aproximadamente 2,5 centímetros, son negros y con unas marcas anaranjadas. Las secreciones intestinales que esparcen sobre los restos contienen una sustancia antibacteriana que ralentizan la descomposición de los cuerpos para que las larvas puedan aprovechar durante más tiempo la carne de los cadáveres.

Foto de noviembre de 2020 proporcionada por la Dra. Vanessa R. Lane en la que se observa un escarabajo Nicrophorus orbicollis en Georgia

Foto de noviembre de 2020 proporcionada por la Dra. Vanessa R. Lane en la que se observa un escarabajo Nicrophorus orbicollis en Georgia

En el nuevo estudio, Trumbo y su equipo se dispusieron a averiguar este concentrado impedía que los otros carroñeros captaran el olor. Porque la competencia entre los carroñeros es feroz: los escarabajos no solo se enfrentan a grandes animales como buitres o zarigüeyas, sino también a otros insectos, como los gusanos, e incluso a otros escarabajos enterradores, que utilizan sus antenas especiales para poder detectar los restos desde lejos.

Compuesto con olor a cebolla
Para averiguarlo, recolectaron los gases que emanan de ratones muertos sin pelo preservados por una especie de escarabajo enterrador, Nicrophorusorbicollis, que se encuentra en los bosques de América del Norte. Después, los investigadores compararon los gases con los de otros cadáveres intactos. Así es como descubrieron que los preparados por escarabajos emitían mucho menos de un compuesto con olor a cebolla que generalmente atrae a los escarabajos enterradores hacia los restos frescos. También descubrieron un aumento en otro gas del proceso de descomposición que se sabe que disuade a otros insectos que se alimentan de animales muertos.

Además, dejaron cadáveres de ratones muertos en un bosque de Connecticut. Descubrieron que era menos probable que los rivales de los escarabajos descubrieran los restos cubiertos por esta sustancia pegajosa que los que no la tenían. «Si puedes disuadir a otros carroñeros, aunque sea por un poco de tiempo, puede ser una ventaja», explica a AFP Daniel Rozen, biólogo de la Universidad de Leiden en los Países Bajos, que no participó en el estudio.

Los escarabajos enterradores no son las únicas criaturas que intentan engañar a sus competidores o presas con tácticas sutiles y furtivas. Las grandes mariposas azules, por ejemplo, imitan ciertos sonidos para manipular hormigas. O, las flores cadáveres Amorphophallus titanum, producen olores como de putrefacción para atraer a los insectos polinizadores que se alimentan de la materia en descomposición.

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