Ciencia y Tecnología

Archivo Algo terrible sucede en la Tierra cada 27 millones de años

Los investigadores descubren que ese es, precisamente, el ritmo al que se suceden las grandes extinciones masivas, que coinciden con una afluencia anormal de grandes asteroides y gigantescas erupciones volcánicas.

Algo terrible y tremendamente destructivo sucede en la Tierra aproximadamente cada 27 millones de años. Un nuevo análisis recién publicado en la revista Historical Biology, en efecto, acaba de revelar que en nuestro planeta también las extinciones masivas de animales terrestres, como anfibios, reptiles, mamíferos y aves, siguen el mismo ciclo ya reportado anteriormente de extinciones masivas de la vida oceánica.

El estudio también revela que esas grandes extinciones coinciden con importantes episodios de impactos de asteroides y erupciones volcánicas devastadoras. «Parece que los impactos de grandes cuerpos y los pulsos de la actividad interna de la Tierra que generan las grandes erupciones de basalto – explica Michael Rampino, biólogo de la Universidad de Nueva York y autor principal del estudio- marchan al mismo ritmo de 27 millones de años que las extinciones. Un ritmo que tal vez depende de nuestra órbita alrededor del centro de la galaxia».

Adiós a los dinosaurios
Hace 66 millones de años, más del 70 por ciento de todas las especies terrestres y marinas, incluidos los dinosaurios, se extinguieron de forma repentina debido a las consecuencias del impacto de un gran asteroide de 10 km contra la Tierra. Más tarde, los paleontólogos descubrieron que las extinciones masivas de la vida marina, en las que llegaba a desaparecer hasta el 90 por ciento de las especies, no eran eventos aleatorios, sino que parecían seguir un ciclo de unos 26 millones de años.

En su estudio, Rampino y sus colegas Ken Caldeira, de la Institución Carnegie para la Ciencia, y Yuhong Zhu, del Centro de Ciencia de Datos de la Universidad de Nueva York, examinaron el registro de extinciones masivas de animales terrestres y descubrieron que también coinciden, casi a la perfección, con las extinciones de la vida oceánica.

¿Pero cuál puede ser la causa de esos masivos y repetitivos episodios de mortandad? La respuesta podría estar en el hecho de que las extinciones masivas no son los únicos eventos que ocurren en ciclos. De hecho, las edades de los cráteres de impacto, creados por cometas y asteroides que chocan con la Tierra, también indican una regularidad que, además, se alinea con la de los ciclos de extinción.

Lluvia de cometas
Muchos astrofísicos opinan que, entre cada 26 y 30 millones de años, se produce en el Sistema Solar una lluvia de cometas, lo que explicaría el ritmo de formación de los cráteres de impacto y los subsiguientes ciclos de extinciones masivas. Se sabe que en su recorrido alrededor del centro de la galaxia el Sol y sus planetas atraviesan el abarrotado plano de la Vía Láctea aproximadamente cada 30 millones de años.

En esos momentos, es muy posible que se produzcan lluvias de cometas, y que muchos de ellos acaben chocando contra nosotros. La sucesión de impactos durante esos periodos haría que nuestro planeta atravesara largos periodos de frío y oscuridad, causados por las densas nubes de polvo levantadas por las colisiones, que oscurecerían la atmósfera durante miles de años, y provocarían también incendios forestales masivos, lluvia ácida y eliminación de la capa de ozono. Ingredientes más que suficientes para provocar una gran extinción de especies.

Para Rampino, «estos nuevos hallazgos de extinciones masivas repentinas y que coinciden en la tierra y en los océanos en un ciclo común de 26 a 27 millones de años, respaldan la idea de eventos catastróficos globales periódicos como desencadenantes de las extinciones». De hecho, los científicos ya saben que por lo menos tres de las aniquilaciones masivas de especies en tierra y mar ocurrieron al mismo tiempo que los tres mayores impactos de asteroides de los últimos 250 millones de años, cada uno de ellos con la capacidad suficiente para causar un desastre global.

Los investigadores, sin embargo, se sorprendieron al encontrar otra posible explicación, además de los asteroides, para las extinciones masivas: gigantescas erupciones volcánicas que cubren grandes extensiones de terreno con lava. Las ocho extinciones masivas coincidentes en tierra y mar, en efecto, también se produjeron al mismo tiempo que grandes erupciones basálticas.

« Las grandes extinciones masivas globales -concluye Rampino- fueron causadas aparentemente por los impactos cataclísmicos más grandes y por el vulcanismo masivo, quizá a veces por las dos cosas juntas».

 

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