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CHINA: Wuhan, un año después de ser el primer foco del coronavirus. / Un argentino nos cuenta como es vivir allí.

Ha pasado un año desde el cierre del mercado de mariscos de Huanan en la ciudad china de Wuhan, donde se produjo el primer brote de COVID-19 que causó más tarde una pandemia. La vida en el primer foco del coronavirus parece haber vuelto a la normalidad.

El mercado de mariscos de Huanan es conocido internacionalmente por ser el posible lugar de origen del primer brote de COVID-19. Un grupo de personas, que tenían en común su relación con el mercado, contrajeron la nueva enfermedad en diciembre de 2019.

Gente en las calles de Wuhan, China (diciembre de 2020)

Aunque el mercado, cuyo trabajo se suspendió el 1 de enero de 2020, permanece cerrado un año después, el resto de la ciudad lleva una vida normal con las calles llenas de gente.

Los residentes de Wuhan explicaron a Sputnik que ahora siempre llevan mascarillas y tienen miedo de resfriarse, a pesar de que la vida en la ciudad se ha normalizado desde hace mucho tiempo y no se han detectado nuevos casos de contagio desde mayo.

Wuhan registró el primer caso de infección por SARS-CoV-2 en diciembre de 2019. China puso en cuarentena a los 11 millones de habitantes de la localidad para detener la propagación de la nueva cepa de coronavirus. Las autoridades suspendieron la comunicación terrestre y aérea con la ciudad. Sin embargo, a pesar de las estrictas medidas, el coronavirus había traspasado fronteras y se había propagado por el mundo.

Mientras muchos países siguen luchando contra el COVID-19, se podría decir que China ya tiene la propagación de la enfermedad controlada. El país ha registrado oficialmente poco más de 96.000 casos confirmados y 4.782 muertes por coronavirus frente a más de 20 millones de infectados y 347.870 muertes en EEUU, el país más afectado por la pandemia, según los datos recopilados por la Universidad Johns Hopkins.


«Las cosas han vuelto a la normalidad»: los vecinos de Wuhan comparten sus experiencias.

Los residentes de la ciudad china de Wuhan, que hace un año se convirtió en el epicentro de la pandemia de COVID-19, explicaron a Sputnik que ahora siempre llevan mascarillas y tienen miedo de resfriarse, a pesar de que la vida en la ciudad se ha normalizado desde hace mucho tiempo y no se han detectado nuevos casos de contagio desde mayo.

Sun Shi, vecina de Wuhan, comentó que había abandonado esta ciudad unos días antes de su cierre total para viajar a su pueblo, y al final había estado en cuarentena hasta marzo.

«Vivo en Wuhan, pero en aquel entonces volví a mi ciudad natal, y mi papá se quedó aquí en Wuhan, pero luego la ciudad se cerró, mi madre y yo nos quedamos en otro lugar, estábamos muy preocupadas por él», explicó la joven.

En cuanto llegaron las primeras noticias sobre el brote, todos se apresuraron a comprar productos, lo que era casi imposible, enfatizó.

«Papá nos enviaba mensajes de que no había nada en casa, faltaba todo, estábamos muy preocupadas al encontrarnos en dos lugares diferentes… Luego el Gobierno tranquilizó a todos, pidió que no entraran en pánico, empezaron a suministrar alimentos», recordó la testigo.

Tras salir de la ciudad, Sun Shi y su madre estaban encerradas en casa, y todos los días los servicios públicos desinfectaban su puerta.

«Logré regresar aquí solo en abril, los médicos me permitieron salir de la casa aproximadamente en marzo. En aquel entonces la gente tenía miedo de nosotros», contó la joven. Destacó que les habían ayudado mucho tanto los chinos, como las personas de todo el mundo.

«Estaba en casa todo el tiempo, seguía las noticias todos los días, cuántas personas estaban enfermas. De hecho, estábamos en casa, pero no sabíamos lo que estaba pasando en la calle. Tuvimos que pasar por mucho, la epidemia no terminaba. Pero todos los días veíamos que muchos llegaban a ayudarnos, nos apoyaban, eso calentaba nuestros corazones», confesó Sun Shi.

Wang Ping, también residente de Wuhan, estuvo en la ciudad durante todo el período de epidemia. No salió de su casa durante tres meses, y los empleados de los servicios sociales le traían comida. Afirmó que ahora sus vidas ya han vuelto a la normalidad.

«Me parece que nada ha cambiado, las cosas han vuelto a la normalidad. Es solo que usamos mascarillas y nos resfriamos menos. No creo que haya algo tan incómodo en llevar un cubrebocas, al principio parecía sofocante, pero ahora ya estamos acostumbrados. Pero realmente no nos atrevemos a resfriarnos, porque será todo un problema, si sube la temperatura, es un problema», explicó la joven.

Cuando se le pidió a Li Yan que diera un consejo a los vecinos de otras ciudades que ahora tienen que luchar contra la pandemia, instó a todo el mundo que se quedara en casa siempre que fuera posible.

«Estuvimos en casa durante tres meses, ni siquiera era posible salir por la puerta. Creo que al quedarnos en casa, aportamos una pequeña contribución para mejorar la situación de la pandemia», comentó la testigo, quien piensa que todos deben esforzarse para hacer frente a este desafío.

Otra vecina de Wuhan confesó que los residentes de la ciudad realmente tenían miedo, cuando llegó el coronavirus.

«Al principio, cuando estábamos en casa, realmente daba miedo, ahora todo está bien. Me gustaría decir que todos tomen el ejemplo de China, se unan y juntos puedan superar este momento difícil», señaló la mujer.
La testigo explicó que aún no sabía si estaba lista para vacunarse contra el COVID-19 y que eso dependerá de la situación.

Wang Lin, quien había llegado a Wuhan para trabajar, afirmó que en septiembre la ciudad ya estaba segura y que él no tenía miedo.

«Si hablamos de lo que ha cambiado en mi vida este año en comparación con lo que era antes, es solo que, debido a la epidemia, las vacaciones de invierno que tuve eran más largas», explicó el joven.

Hace un año, el 31 de diciembre de 2019, las autoridades chinas informaron a la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el brote de una neumonía desconocida en la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei. El patógeno de la enfermedad fue un nuevo coronavirus. La infección recibió el nombre oficial de COVID-19.

Wuhan fue aislada del mundo exterior durante 76 días. La cuarentena en la ciudad fue levantada el 8 de abril. De momento no hay ni un solo caso de coronavirus.

Según los datos de la Universidad Johns Hopkins, en China se han detectado 95.944 casos de contagio y 4.782 muertes durante la pandemia.


Un argentino cuenta cómo se vive en Wuhan, un año después de la aparición del coronavirus.

«Estamos muy bien, nada comparado con lo que fue al principio y nada comparado con lo que pasa en el resto del mundo ahora», contó Javier Pérez, quien reside junto a su esposa e hijos en la ciudad china.

Javier Pérez reside junto a su esposa Joy Chen, su hija de 5 años y su hijo de 18 meses en Wuhan hace cuatro años y en China desde 2006.

Javier Pérez, un argentino de 45 años que reside en Wuhan, la ciudad de China donde aparecieron los primeros casos de coronavirus hace un año, aseguró que en la actualidad «el ritmo de vida es igual al que había previo a la pandemia» aunque «hay hábitos que no se fueron» como el uso del barbijo, de alcohol en gel en espacios públicos o el control de la temperatura en el acceso a los trabajos, comercios y escuelas.

«Estamos muy bien, nada comparado con lo que fue al principio y nada comparado con lo que pasa en el resto del mundo ahora», contó en diálogo con Télam Pérez, quien reside junto a su esposa Joy Chen, su hija de 5 años y su hijo de 18 meses en Wuhan hace cuatro años y en China desde 2006.

Con 11 millones de habitantes, Wuhan es la extensa capital de la provincia de Hubei, en China central, donde comenzó el brote del virus Sars-CoV-2 hacia fines de diciembre del año pasado.

«Actualmente no hay transmisión comunitaria, los casos que aparecen son de personas que viajaron pero como existe todavía cuarentena obligatoria para cualquiera que regresa a la ciudad la situación está controlada», detalló Javier.

«También aparecieron algunos casos vinculados a personas que trabajan en transporte y logística, sobre todo de alimentos, pero enseguida hacen el rastreo de los contactos estrechos y quedan todos aislados y en una semana ya lo contienen», completó.

El argentino, que trabaja en una importante fábrica automotriz de origen alemán, describió: «En los espacios públicos de casi toda China hoy se siguen usando barbijos y en Wuhan particularmente nosotros seguimos con mascarilla todo el tiempo que no estamos con nuestros grupo familiar. En la fábrica, por ejemplo, yo tengo una oficina solo, cuando entra alguien inmediatamente me pongo el barbijo».

Aunque están permitidas las reuniones sociales, Javier sostuvo que «todavía se intenta evitar que se junte mucha gente», pero dijo que «el resto de las cosas funciona como antes con protocolos; por ejemplo, mi hija va en micro a la escuela y le miden la temperatura antes de subir al micro y antes de entrar a la escuela».

«Durante meses no usamos aire acondicionado sino que abríamos las ventanas en espacios cerrados; ahora como no hay prácticamente casos en la ciudad esto cambió, pero estimo que si aparecen nuevos contagios se retomará la práctica», detalló.

Con 11 millones de habitantes, Wuhan es la extensa capital de la provincia de Hubei, en China central.

Con 11 millones de habitantes, Wuhan es la extensa capital de la provincia de Hubei, en China central.

El alcohol en gel sigue estando disponible para el ingreso a cada espacio, tanto oficinas como supermercados y escuelas, y otra medida que se mantiene es que al entrar a los comercios en muchos casos hay que escanear el código QR que tiene cada persona en su celular.

«Este sistema se implementó durante los primeros días de la cuarentena; cada persona tiene asignado un código QR personal que permite al Gobierno hacer un seguimiento en caso de que haya que hacer rastreo de contactos», explicó.

El saludo no cambió, sencillamente porque el beso en la mejilla no era parte del ritual en China antes de la pandemia.

El 31 de diciembre, China reportó ante la Organización Mundial de la Salud (OMS) que 27 personas tenían un tipo de neumonía de origen desconocido, en su mayoría trabajadores del mercado de mariscos de Wuhan; y diez días después se informó que se trataba de un nuevo coronavirus. El 11 de enero se divulgó que había un primer muerto por esta causa.

Desde que comenzó la pandemia la ciudad notificó más de 50.340 casos y 3.869 muertes, pero la mayoría de estos números corresponden a los primeros meses del año.

El 23 de enero, el gobierno local cortó los accesos a la ciudad, lo que generó varios inconvenientes porque muchas personas se habían movilizado por el Año Nuevo chino.

El alcohol en gel sigue estando disponible para el ingreso a cada espacio, tanto oficinas como supermercados y escuelas.

El alcohol en gel sigue estando disponible para el ingreso a cada espacio, tanto oficinas como supermercados y escuelas.

«Unos días después determinó que se podía salir solo a comprar artículos esenciales (comida, farmacia), después que no se podía usar el auto y finalmente que no se podía salir de la casa por ningún motivo», recordó Pérez.

La cuarentena de dos meses fue «realmente estricta, nadie se movía de sus casas» y la apertura comenzó hacia el 22 de marzo, señaló.

Unos días antes, a mediados de marzo, los nuevos casos diarios notificados en todo China promediaban los 30 y desde ese entonces sólo en pocas oportunidades superaron los dos dígitos. Por ejemplo, en abril y fines de julio cuando hubo brotes que rápidamente se controlaron.

«Cada persona tiene asignado un código QR personal que permite al Gobierno hacer un seguimiento en caso de que haya que hacer rastreo de contactos»

Para Javier, el éxito de la contención del virus en China radicó en dos aspectos. «Por un lado, la cultura es muy diferente, acá si el Gobierno dice que hay que quedarse en casa las personas entienden que es necesario y lo hacen, hubo mucha unidad en cómo encarar el problema».

«Por el otro, cuando detectaban un caso esa persona estaba obligada a ir a un centro de aislamiento por catorce días y se realizaba un rastreo de contactos muy exhaustivo. Los centros de aislamiento eran camas en estadios de fútbol, a nadie le gustaba estar ahí, pero las personas se lo bancaron y también gracias a eso se logró salir de la situación en la que estábamos», contó.

Finalmente, el argentino también mencionó el testeo masivo que se realizó en Wuhan a finales de mayo con casi 10 millones de hisopados, lo que permitió la detección de casi 300 personas asintomáticas, según datos oficiales.

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