Argentina

SALTA: La historia de un médico de 75 años que superó la COVID-19

Iván Ibáñez se enfermó luego de jubilarse con 50 años de servicio.

La pandemia de COVID-19 ha sido una vivencia inédita no solo para las personas más jóvenes sino también para aquellas que pintaron canas hace varias décadas. César Iván Ibáñez (75) es un médico cirujano salteño que ejerció su profesión durante 50 años, hasta julio, cuando renunció al cargo que tenía en el Hospital Público Materno Infantil (HPMI), donde trabajó los últimos 20 años.

Se trata de la primera vez que vive algo así, no solo como médico sino también como paciente. A mediados de noviembre sintió falta de aire y con un estudio confirmó lo que temía: se había infectado con SARS-CoV-2.

Si bien el médico cuenta con la obra social del Instituto Provincial de Salud (IPS) de Salta, el día que necesitó internación no había camas de terapia intensiva en los sanatorios que tienen convenio con el IPS, por lo que fue trasladado al hospital Dr. Arturo Oñativia.

En las dos semanas que duró su internación el médico vivenció la dedicación con que los trabajadores de la terapia intensiva y del hospital atendían a sus pacientes. «Una maravilla», aseguró y valoró la profesionalidad y el cariño con que los tratan.

«Yo estaba aislado y a través de los vidrios esmerilados distinguía solo los cascos de las enfermeras y las veía trabajar con los enfermos», recordó el médico. Si bien él se asistía solo en cuanto a sus necesidades, como comer, destacó la dedicación del personal de terapia.

«En los 50 años que llevo como médico he visto pocas veces esa atención», destacó Ibáñez. «Uno ha atendido bien a la gente, pero ahora me tocó estar del otro lado. Desde el lado del enfermo, uno se da cuenta de la abnegación que tiene el personal para atender», agregó.

Confesó que esta fue la primera vez que estuvo internado tantos días. Le dieron toda la medicación que se utiliza en la actualidad para tratar a los enfermos de COVID-19, menos la transfusión de plasma.

Luego de tres días sin apetito, de a poco empezó a sentir hambre y al cuarto día se sintió mejor. Durante los primeros 10 días necesitó oxígeno, aunque no debió ser entubado. Ahora, ya instalado en su casa, se va recuperando de a poco.

«Agradezco a todos los trabajadores de la terapia y a todo el hospital que está por detrás. Es para destacar la atención de la parte pública de la salud. Es una comunidad el hospital Oñativia», valoró el hombre.

Ibáñez y su esposa, casados desde hace 52 años, tenían muchos cuidados para evitar contraer el coronavirus: usaban barbijo, alcohol y no se juntaban con otras personas. «Estábamos protegiéndonos, pero no sabemos dónde nos contagiamos», expresó el médico. Si bien su esposa arrojó resultado positivo en el estudio de anticuerpos, nunca tuvo síntomas.

«Hay algunos protocolos, pero hay muchas personas en contacto con otras y nunca se enferman. Es imprevisible saber dónde uno se contagió a menos que haya tenido un contacto directo con alguien positivo de manera reciente», advirtió.

El médico consideró que la pandemia es algo grave y que muchas personas no respetan lo que está dictado para prevenir: «Ni la distancia, ni el barbijo, nada».

«El otro día, en un ratito, vi seis personas que pasaban sin barbijo. La gente no hace caso. En los barrios tampoco…», lamentó. «Ojalá que no tengamos un rebrote, pero hasta que no tengamos una vacuna que demuestre ser eficiente…», agregó.

El hombre escuchó a personas jóvenes decir: «Nosotros no nos vamos a morir, se van a morir los viejos» y lamentó que este sea el concepto que tienen muchos chicos.

Evaluó que en Salta existe «un desprecio total» por los adultos mayores: «Hay quienes no respetan nada, como los turnos, las colas, la posibilidad de ceder el paso en el cruce de una vereda. Hasta los empujan…».

Analizó que las instituciones tampoco respetan a los adultos mayores, ya que hay lugares de acceso público en los que deben esperar durante horas en condiciones indignas.

50 años de salud pública
Ibáñez dedicó 50 años de su vida a la medicina y siempre trabajó en salud pública. «Nunca hice medicina privada. Siempre fui un bicho de hospital», manifestó.

El salteño hizo la carrera en la Universidad Nacional de Córdoba y realizó la especialidad en Buenos Aires. Trabajó cuatro años en Capital Federal; luego, 11 años en Tartagal; 18, en el hospital San Bernardo y los últimos 20, en el HPMI.

Consideró que los servicios de salud pública están un poco mejor ahora en Salta «con el empuje que les han dado por la pandemia».

Ibáñez lamentó que no se valore a los profesionales de salud como se debería, sobre todo, en un año en el que trabajaron muchísimo y en el que muchos perdieron la vida por la COVID-19. Consideró que el Día del Médico, que se celebró el 3 de diciembre, «pasó desapercibido» para el presidente Alberto Fernández, quien, en cambio, acompañó a los camioneros en su día, el 15 de diciembre.

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