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EE.UU: su Economía vive una recuperación ‘zombie’, que no le presagia nada bueno

Tras casi un año del inicio de la pandemia, la esperanza ya está en el horizonte con una serie de vacunas finalizando ensayos clínicos en varios países del mundo. Pero gran parte de la economía de EEUU aún permanece en animación suspendida o la llamada recuperación ‘zombie’. ¿Qué es lo que realmente ocurre en el país norteamericano?

Con ambiciones considerablemente reducidas, los negocios estadounidenses todavía necesitan una nueva inyección de ayuda gubernamental, que ha languidecido durante meses en el Congreso, escribe el periodista Shawn Donan en su artículo para Bloomberg.

La primera economía del mundo, que entre junio y agosto parecía estar volviendo a la vida, ahora se enfrenta a un oscuro invierno. En noviembre, en EEUU se crearon solo 245.000 puestos de trabajo y si el país continúa a este ritmo, le tomaría tres años y medio volver a los niveles de febrero. Mientras que el número de contagios y el de muertes alcanzan niveles récord, los estados continúan imponiendo nuevas restricciones.

Por ello, es probable que la economía estadounidense termine el año contrayéndose casi un 3% en comparación con principios de 2020, cuando se esperaba que creciera al menos un 2%.

El penoso estado de las pequeñas empresas

Con 300.000 muertos y millones que perdieron sus trabajos, la historia de Kevin Kriess, propietario del Museo de Muertos Vivientes y Tienda de Regalos en Evans City, es representativa ya que refleja la experiencia que se vive a escala nacional a finales de un año tan desastroso.

Para Kriess y muchos otros empresarios que entraron en el 2020 pensando que estarían expandiéndose, los impactos de la pandemia se sienten peor. Kriess planeaba abrir un segundo local en un centro comercial. En vez de eso, en octubre, empacó sus mercancías y apagó las luces por última vez en la sede de su tienda que había alquilado.

Por su parte, Deb Collins, dueña del restaurante Sports & Spirits, ha visto cómo colapsaron sus ingresos. Su negocio ha bajado un 60%, haciendo que el 2020 sea el peor año desde que ella y su marido compraron el local hace dos décadas. El aumento de nuevos casos, le preocupa a Deb, quien piensa que muchos pequeños negocios, como el suyo, no podrán sobrevivir al invierno, especialmente después de que Pensilvania clausuró nuevamente los restaurantes.

«Estamos apretándonos los cinturones, tratando de mantenernos a flote», declaró la mujer a Bloomberg.

¿Cómo lo llevan las empresas medianas y grandes?

El destino de una planta de acero situada en las afueras del Condado de Butler sigue siendo incierto. Pertenece a AK Steel, que se autoproclama como el único productor estadounidense de acero eléctrico usado en transformadores.

En el 2020, la Administración Trump abrió una investigación de seguridad nacional que podría traducirse en la imposición de nuevos aranceles a las importaciones de este tipo de productos metálicos.

La empresa Cleveland Cliffs, que compró la planta como parte de la fusión con AK Steel, indicó que las autoridades federales habían prometido todo tipo de acciones. Pero ni la Casa Blanca ni el Departamento de Comercio han tomado medidas. Lo único que se ha hecho es que la Administración Trump anunció un acuerdo con México para un mayor control de las exportaciones de acero eléctrico.

Gracias a la respuesta que dio el Gobierno para nivelar impactos sobre la economía, muchas medidas de dolor económico, como quiebras y desalojos, se ven mejor ahora que antes de la pandemia. Pero los economistas como Richard Barkham de la empresa CBRE aseguran que la ayuda gubernamental solo está frenando una marea que puede ser inevitable al final ya que muchas empresas no pueden mantenerse a flote por mucho tiempo en un entorno de demanda reducida.

Este estado de animación suspendida puede utilizarse también para describir a la situación que viven las corporaciones estadounidenses, que se han beneficiado de los drásticos recortes de las tasas de interés y de los movimientos realizados por la Reserva Federal.

Un análisis de Bloomberg de los datos financieros de 3.000 de las mayores empresas que cotizan en la bolsa reveló que uno de cada cinco negocios no ganaba lo suficiente para cubrir el costo del servicio de su deuda. De esta manera se convertían en unos zombis financieros. En total, esas compañías —que incluyen Boeing, Delta Air Lines y Exxon Mobil, entre otras— han agregado casi un billón de dólares en deuda a sus balances desde el comienzo de la pandemia.

La empresa Ed’s Beans, que es dueña de la cadena regional Crazy Mocha, ya se declaró en quiebra en octubre. Un préstamo de 506.200 dólares concedido a esta compañía bajo el Programa de Protección de Pago a principios de abril, no le ha salvado de la realidad: la reducción de gente en las oficinas condujo al desplome de ventas.
Ed’s Beans debía millones de dólares a sus acreedores, incluidos casi 39.000 dólares a una panadería local famosa por sus donuts. En noviembre, pidió al tribunal que le permitiera dejar de pagar el alquiler mientras buscaba a un comprador para Crazy Mocha. Solo siete de sus 23 tiendas estaban abiertas al público. Pero no estaba dispuesta a renunciar a las cerradas, dejándolas en su propio estado de no muertos.

Richard Barkham, economista jefe de CBRE, destaca que ese patrón será replicado a mayor escala en el 2021. A medida que la economía vuelva a la vida el Gobierno puede retirar eventualmente su apoyo y en este caso será probable que aumente el número de quiebras y desalojos, pronosticó.

Y sí incluso para aquel entonces un número considerable de estadounidenses recibiese las tan esperadas vacunas contra el COVID-19, ya podría ser demasiado tarde para muchas empresas, concluye el periodista.

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