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Jorge «Locomotora» Castro y la otra Mano de Dios: A 26 años del dramático KO a John David Jackson

En este 10 de diciembre, se cumplen 26 años del golpe que el propio Jorge «Roña» Castro bautizó como «la otra Mano de Dios», con el que noqueó impactantemente a John David Jackson.

Allá por 1994, una mega velada tuvo lugar en el Estadio de Beisbol de Monterrey, México. La misma, contó con nueve duelos por títulos del mundo. Castro, entonces, era el campeón mediano de la Organización Mundial de Boxeo, y expuso su cetro ante Jackson, como parte del super evento en suelo mexicano.

Las complicaciones del duelo entre Roña Castro y Jackson
Si bien era el favorito y llevaba las de ganar para revalidar su corona, el argentino tuvo frente a sí un hueso duro de roer, que le complicó bastante su presentación. Jackson llegó invicto al duelo, y supo tener en apuros a su oponente. Una vez cerrado el octavo asalto, el retador dominaba ampliamente las tarjetas.

Los cortes en los ojos de Castro, y la pérdida exagerada de sangre, hicieron que el réferi se planteara la duda sobre la continuidad del combate.

«Este chico no puede seguir», le afirmó el réferi Stanley Christodoulou al rincón del santacruceño.

«Dele el round del campeón», le rogó el segundo principal de Jorge Castro al encargado de impartir justicia. Y se lo concedieron.

Y llegó la otra Mano de Dios a definir el combate
En el noveno round, el último que el réferi le concedería a Castro, Jackson fue por él. El argentino, contra las cuerdas, recibía todo tipo de envíos del estadounidense sin ofrecer respuesta.

Castro aprovechaba cualquier contacto con el réferi para limpiarse la sangre de sus cortes en su camisa, que ya parecía trapo de carnicería. No se veía forma alguna de que Castro pudiera revertir el combate.

Con un minuto en el reloj, una larga mano izquierda de Jackson alcanzó el mentón de Castro, que acusó recibo. Las piernas se le contorsionaban y el argentino parecía noqueado de pie, y a trompicones se replegó hacia las cueras, hasta donde Jackson lo fue a buscar.

Jackson acudió convencido de que estaba a segundos de terminar al Roña Castro. Pero el argentino, canchero, pícaro y criollo, se estaba haciendo el muerto. Mientras Jackson intentaba terminarlo, Roña lo medía de reojo.

En un instante, el muerto se salió del ataúd. Castro tiró un ganchazo de derecha, y erró. De inmediato cruzó con un gancho de izquierda, y la mano se impactó brutal en la barbilla del estadounidense que se fue a la lona. Los gritos, la incredulidad, las voces que se empalmaban en el micrófono se apoderaron de la transmisión de Showtime en inglés

Roña Castro con los ojos cerrados y el calzoncillo ensangrentado somete a Jackson

Jackson logró ponerse de pie cuando el conteo llegó a ocho, con la mirada extraviada, y el paso vacilante. El Roña fue por él, y con un par de golpes volvió a derribarlo. Jackson volvió a levantarse, igual de perdido que en la primera ocasión. Castro fue otra vez por él, le clavó un gancho de derecha, Jackson volvió a caer, y el réferi terminó el combate.

La escena se volvió épica. Todo el estadio en México estaba de pie, mientras el Roña, con los ojos cerrados y tinto en sangre, levantaba la mano.

La Mano de Dios, que le dio uno de los nocauts más dramáticos en la historia del boxeo.

Los golpes desde adentro, por el gran protagonista

John Jackson era rápido, preciso y estaba decidido a consagrarse mundialmente. Según el oriundo de Caleta Olivia, solo le faltaba peso en sus golpes.

«No pegaba fuerte. Tenía manos de algodón», refirió Castro sobre el estadounidense, en el programa PH Podemos Hablar. «Me fui contra las cuerdas, haciéndome el que estaba nocaut. Le tiré esta piña para noquearlo (su derecha), y volví así (con su izquierda). Se le dieron vuelta los ojos, le quedaron blancos».

«Corrí a rincón neutral, para que empiece la cuenta», explicó el boxeador retirado. «Cuando (el árbitro) me da el pase, voy, le pego de nuevo y vuelve a caerse. Cuando terminó esa cuenta, estaba atrás del árbitro. Siguió la pelea, le metí un gancho (de derecha) y no se levantó más».

El memorable relato argentino de la otra Mano de Dios
Si el nocaut fue emotivo y dramático en la transmisión de Showtime, escucharlo en la crónica argentina resulta épico.

El audio iba adelantado a la imagen porque la transmisión se estaba haciendo por vía telefónica desde México y llegaba antes que la imagen.

Martín Ceres hizo una crónica ágil, apasionada, vibrante, al más puro estilo de las crónicas deportivas argentinas, y logró darle la resonancia perfecta a una noche épica en la historia del boxeo argentino.

La estafa de Don King a Jorge Castro por esa misma reyerta

«A la mejor pelea por título del mundo de esa noche, se le regalaban cien mil dólares», afirmó Castro sobre la cartelera del 10 de diciembre de 1994, en una entrevista con Telenueve. «Yo no entendía nada, porque hablaban todo en inglés y de pedo hablo castellano. Vinieron con un cheque gigante que era para mí, y Don King dijo que yo donaba la plata a un hogar de ancianos, ¡Y me cagó los cien mil dólares!».

 

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