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BASQUET NBA: Los Warriors negocian ampliar el contrato de Curry de por vida

Golden State quiere que el base, el mejor tirador de todos los tiempos, se retire en San Francisco. El jugador quiere estar en la NBA hasta los 40 años.

El matrimonio de Stephen Curry y Golden State Warriors siempre ha sido idílico. La franquicia de San Francisco apostó fuerte por él en el draft de 2009 seleccionándolo en el puesto número 7 y confió en él a pesar de los problemas en los tobillos de los primeros años de su carrera, con un punto fatídico en la temporada del lockout de 2011-12, donde solo pudo disputar 26 de los 66 encuentros y la sombra de una prematura retirada sobrevoló la mente de muchos.

A pesar de la etiqueta de jugador frágil, los Warriors renovaron al base: fueron solo 44 millones de dólares en 4 temporadas, una media de 11 millones que parecieron un chiste cuando Golden State comenzó su reinado tiránico en la NBA, con tres anillos en cuatro Finales y récord de victorias en temporadas regular (73-9), pero que facilitó exactamente eso, gobernar con puño de acero la Liga al permitir extender en el tiempo un núcleo de grandes estrellas y buenos secundarios. Un golpe de suerte que la organización supo agradecer con un nuevo contrato progresivo por cinco años y 201,2 millones de dólares, que arrancó en la 2017-18 con 34,6 millones y acabará en 2021-22 con 45,7 millones.

Tampoco quedaba más remedio, la verdad. Curry fue el gran diamante oculto de la NBA hasta la profundo reconversión estilística de 2014 con la llegada al banquillo de Steve Kerr. El entrenador exprimió el small ball y dotó al ataque de rapidez, voracidad y, como decirlo, sencillez. El triple era el arma primaria y ahí Curry se desató hasta convertirse en el mejor tirador de todos los tiempos. Ahora mismo es el tercero en el ránking histórico con 2.495 triples. Por delante, Reggie Miller y sus 2.560 aciertos y Ray Allen con 2.973. El dos veces MVP (unánime en una ocasión, algo nunca visto antes) alcanzará la cima en dos cursos si continúa el ritmo de las siete temporadas previas a esta última, cuando una fractura en el segundo metacarpiano de la mano izquierda solo le permitió disputar los cinco primeros partidos.

Ninguna de las dos partes quiere romper ese idilio y ya negocian una extensión de contrato que permita a Curry terminar su carrera como warrior. “Todo está sobre la mesa en este momento. Es cuestión de dejar que las cosas salgan como deben. Es algo en lo que justo estamos trabajando ahora”, señala el base, que tiene dos ideas en la cabeza: jugar al menos 16 temporadas (sumará 12 en esta), las mismas que su padre Dell, y dejar el baloncesto más cerca que lejos de los 40 años (cumplirá 33 en marzo de 2021)… aunque esto no convenza a Ayesha, su esposa y madre de sus tres hijos (dos niñas y un niño): “Cada vez que digo que quiero jugar hasta los 40, me echa una mirada…”.

Pasar toda la vida en un mismo equipo es algo muy excepcional. La NBA contabiliza un total de 47 jugadores que han pasado toda su carrera en la misma franquicia (mínimo diez temporadas) y solo dos de ellos siguen en activo, Udonis Haslem con Miami Heat… y el propio Stephen Curry. Dirk Nowitzki lidera la lista con 21 temporadas con Dallas Mavericks; el fallecido Kobe Bryant es el segundo con 20 en Los Angeles Lakers; y John Stockton y Tim Duncan son los terceros con 19 en Utah Jazz y San Antonio Spurs, respectivamente.

“Usar la misma camiseta todo el tiempo que pueda, es un gran objetivo, seguro. Sería entrar en un club de élite con chicos que han jugado siempre con la misma organización y han tenido éxito y alcanzado la grandeza en ese sentido. Eso sería un logro asombroso, algo de lo que obviamente he hablado públicamente y con lo que estoy muy comprometido. Pero eso también implica que hay mucho más por hacer en la cancha y, de nuevo, no puedo adelantarme a lo que será el final. Disfruta el momento, disfruta de los retos que tenemos por delante y de lo que me queda por lograr como jugador”, sentencia.

La compleja temporada de Golden State
Los retos a los que se enfrenta los Warriors está campaña eran claros hasta el 19 de noviembre. Golden State recuperaba este verano todo su potencial con la vuelta a las canchas de Curry y Klay Thompson más la incorporación del flamante número dos del draft, el pívot James Wiseman. Con los tres, junto a Draymond Green y Andrew Wiggins, los aficionados veían el regreso a la cima de la Liga, la vuelta de ese rodillo que destrozaba a todos sus rivales. Sin corazón ni remordimientos. El paréntesis del curso pasado, ese pequeño respiró que se ofreció por compasión a la Conferencia Oeste, acababa, pero…

Thompson se fracturaba el tendón de Aquiles en un entrenamiento en las instalaciones de Southern California. Su presencia esta temporada se da casi por descartada y todo ha cambiado. Será la segunda que pase en blanco tras la del año pasado por la lesión de ligamentos de la rodilla izquierda que sufrió en el sexto partido de las Finales 2019. Un palo duro que pone en suspenso cualquier tipo de aspiración a la espera de ver cómo se acopla Kelly Oubre Jr a la esquema de Kerr. Aunque sea como sea, el ex de Phoenix Suns no es Thompson, uno de los grandes tiradores de la historia y un defensor de incontables cualidades.

 

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