Empresarial

La inversión logró revertir la destrucción de capital

En el segundo trimestre, la formación bruta de capital fijo dio vuelta el signo y logró un rebote importante, tras haber tocado fondo en el segundo trimestre, cuando se llegaron a perder capacidades productivas. De cualquier forma, sigue en niveles bajos, tras un desplome iniciado en abril del 2018.

La inversión tuvo un respiro en el tercer trimestre del año. Creció 54,8% en la comparación intertrimestral libre de estacionalidad y dejó atrás el preocupante piso al que llegó durante el segundo trimestre, cuando sufrió una caída de 31,8% y llegó a representar apenas el 9,5% del PBI. Aquel número implicó que en lo peor de la pandemia hubo destrucción de la capacidad productiva, ya que la adquisición de insumos, maquinarias y construcciones productivas no logró superar al desgaste que genera el paso del tiempo.

La variación de la inversión en el tercer trimestre fue publicada por el Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGA). Con un consumo que viene recuperando con lentitud, la que viene traccionando es la demanda que generan las propias empresas a través de la compra de maquinarias y equipos, a la par de la apertura de sectores productivos. Eso junto con la actividad de la construcción, que tuvo un repunte acelerado.

El indicador de inversión venía mostrando una contracción acelerada desde el comienzo de la crisis cambiaria que marcó al cierre de la gestión Cambiemos. Es decir, desde abril del 2018. De hecho, entre el segundo trimestre de ese año y el segundo trimestre del 2020 la contracción de ese factor de la demanda clave para asegurar capacidades productivas futuras fue de 56,4%. En el tercero llegó el repunte y ese desplome se recortó a uno de «solo» 32,5%.

La semana pasada el Indec publicó, a través del informe Formación bruta de capital fijo del sector gobierno general, una revisión de lo ocurrido en materia de inversión a lo largo de los últimos años. El informe mostró la caída en la participación de la formación de capital sobre el PBI: mientras que fue de 15,2% en 2017, cayó a 14,7% en 2018 y a 13,5% en 2019. Los datos publicados del 2020 mostraron un desplome hasta una de 9,5% en el segundo trimestre. La baja se dio tanto por la influencia del sector público como por la del privado.

Al respecto, el director Centro de Estudios de la Productividad y coordinador del proyecto Arklems, Ariel Corenberg, explicó la importancia de ese dato: “Más allá de la caída del PBI, lo que se observó es que estamos invirtiendo tan poco como en las peores crisis argentinas, que fueron las híper. Invertimos menos de lo que se necesita para poder sostener la capacidad productiva. El capital que utilizás para producir se va depreciando. Tiene un desgaste, una obsolescencia y tenés que invertir solo para poder reponerlo. En el proyecto Arklems calculamos que para que se sostenga el stock de capital en Argentina es necesario que la tasa sea de entre 12% y 14%. Al ser de 9,5%, cayó la inversión no sólo bruta sino la neta”.

Ya en el tercer trimestre, la inversión fue una de las claves del sostenido rebote que protagonizó la economía. Desde ITE-FGA señalaron al respecto: «La oferta viene creciendo de manera errática, pero con crecimiento al fin, sobre todo acompañada por inversiones en construcción y maquinaria y equipos. La vuelta al trabajo del sector industrial y comercial ya se ve consolidada sobre todo por el pasaje del ASPO al DISPO en la totalidad del territorio nacional. Pero, el consumo no logra repuntar y esto viene de la mano de una caída de los ingresos reales, tanto por el descenso en el empleo asalariado privado registrado y el empleo no registrado (en mayor medida), siendo levemente compensado por un incremento en el sector monotributista».

Un factor clave de la demanda agregada
En septiembre apareció un leve impulso de la obra pública, pero a lo largo del trimestre la que traccionó fue la privada residencial, principalmente reparaciones y construcciones menores. El equipo durable de producción, tanto de fabricación nacional como importado, también logró repuntar y dejó atrás una seguidilla de años de dos años de deterioro.

Hacia delante, como el consumo continúa rebotando con mucha lentitud, la inversión ocupa un lugar clave. Desde el Observatorio de Coyuntura Económica y Políticas Públicas (Ocepp) destacaron: «La recuperación de la actividad económica debe venir por el lado de la inversión y en este contexto, salvo casos puntuales, se plantea un escenario cuanto menos complejo».

Y agregaron: «Por el lado del sector privado, las inversiones se reanudarán cuando las firmas consideren que las condiciones sean adecuadas por lo que el escenario de incertidumbre actual es desalentador. Además, recordemos que las inversiones vienen cayendo hace más de dos años a pesar de las concesiones conseguidas en materia fiscal y la caída de los costos salariales».

En cuanto a la potencialidad de la intervención del estado, con inversiones en infraestructura o urbanización de barrios populares, señalaron: «Estas alternativas pueden verse limitadas por los condicionamientos fiscales que enfrenta la economía, en particular en el marco de un eventual acuerdo por un Extended Fund Facility (EFF) con el FMI que suele estar acompañado por mayores restricciones del organismo internacional. A diferencia de otros países de la región, Argentina encara el desafío de reactivar la economía sin margen para el financiamiento externo. Una posible alternativa puede ser que, una vez finalizadas las negociaciones con el FMI, existan líneas de créditos accesibles de otros organismos internacionales de crédito para inversión en infraestructura, como el Banco Mundial y el BID».

 

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