Argentina

NACION: Obras y viviendas, la fórmula para el año electoral

Luego de un primer año marcado por la pandemia, el Gobierno bosqueja el repunte.  El jueves se cumple un año de una gestión muy complicada. A partir de la campaña de vacunación, el Gobierno imagina el rebote a partir de la inversión estatal.

El Gobierno cumple su primer año de gestión marcado por la irrupción de la pandemia y esperan que los primeros meses del segundo sean lo del inicio del camino de la recuperación. Por eso, de manera simbólica, el jueves 10 el presidente Alberto Fernández podría encabezar un acto en el laboratorio argentino donde se elabora una de las vacunas que se aplicarán a partir de las próximas semanas. Con los pies sobre la tierra, en la Casa Rosada no imaginan un crecimiento espectacular el año próximo pero sí algo sostenido, basado en estímulos tradicionales como vivienda, obra pública y políticas focalizadas para la creación de empleo. «Debemos pensar en una progresión que sea la vacuna, la temporada de verano, el inicio de clases y el rebote económico como el lanzamiento de la campaña electoral. Si nos ordenamos y no generamos más ruido interno nos debería ir bien porque lo que hay enfrente es muy malo», analizaba un integrante del gabinete. Si no aparecen nuevos cisnes negros en el camino, entienden que las principales variables de la economía alcanzarán un buen nivel para cuando llegue el momento de votar.

No hay prevista ninguna actividad especial por el año de gobierno. Sí, en cambio, habrá actos porque el jueves 10 se conmemora el día de la Democracia y los Derechos Humanos. El Presidente arrancará a la mañana inaugurando la Casa de los Premios Nobel Latinoamericanos junto a Adolfo Pérez Esquivel, en San Telmo. Luego, es muy probable que visite la planta de Mabxience, el laboratorio de Hugo Sigman que forma parte del proceso de fabricación de la vacuna de AstraZeneca-Oxford, de la que el Gobierno adquirió 22 millones de dosis. Será una manera de representar la vuelta de página que todo el mundo espera con ansiedad. En rigor, la vacuna de Oxford llegaría recién en marzo, la que estará antes de fin de año será la Sputnik. El Presidente ya le dio el visto bueno al contrato definitivo con la Federación Rusa y el ministro de Salud, Ginés González García, lo firmará esta semana.

El cierre de un año tan complicado encuentra al Gobierno digiriendo algunos números difíciles, como el 44,2 por ciento de pobreza que informó la UCA. Pero cerca del Presidente sostienen que hay varios indicadores que ya dan cuenta de una recuperación del empleo, de la capacidad instalada y de la actividad industrial. «Todo eso está mejor que el año pasado. Ya llevamos tres meses de suba de recaudación en términos reales. No desmerecemos lo de la UCA, pero son datos muestrales. Hay que esperar qué dice el Indec en el primer trimestre del año que viene que corresponden a la misma época, estamos seguros que nos va a dar mejor», analizaban en la jefatura de Gabinete que encabeza Santiago Cafiero.

En el año electoral, en Gobierno imaginan una campaña de tono tradicional, con el Presidente intercalando visitas al interior del país y al Conurbano en plan de recorrida de obras. El Presupuesto 2021 duplicó lo destinado a obra pública, que pasó del 1,1 al 2,2 por ciento del PBI, por lo que la cartera de Gabriel Katopodis tendrá un rol central en el esquema de gestión dado que no hay grandes expectativas respecto a lo que sucederá en el sector privado, que irá en busca de recuperar su capacidad instalada. «En cambio, nosotros ya tenemos 750 obras públicas funcionando en todo el país: abarcan 900 municipios que representan el 90 por ciento de la población», explicaban en el ministerio. Las bondades de la obra pública, remarcaban, son múltiples como rápida generadora de empleo en un sector social que tiene muchas dificultades para acceder al trabajo formal.

Algo importante para la campaña es que más de la mitad del presupuesto está dedicado a obras «de cercanía»: cloaca, agua, pavimento. Se realizan con pymes locales, en períodos cortos y la gente las ve. Como quedó demostrado el viernes pasado durante la firma del Consenso Fiscal, el Presidente mantiene un buen vínculo con los gobernadores -tanto oficialistas como opositores-, quienes fueron consultados al momento de decidir las obras. En Gobierno aseguran que actúan sin favoritismos, que lo mismo se vio respecto durante los peores meses de la pandemia, y que los gobernadores lo agradecen. También hacen causa común para suspender las PASO: además de los cuidados por la pandemia, ahorran sus escasos recursos y ganan unos meses extra para quedar mejor parados ante el examen electoral.

En plan federal, Fernández comenzará la semana que viene a recorrer el país con su postergado programa de «capitales alternativas», por el que instalará con su gabinete una vez por mes en una ciudad de cada provincia. Arrancará bien al sur, en Río Grande, Tierra del Fuego. Será otra manera de retomar los proyectos que tenía cuando llegó a la Casa Rosada.

Habrá otros ministerios con rol central. Obviamente, Desarrollo Social donde Daniel Arroyo apunta a generar 300 mil puestos de trabajo con el Potenciar Trabajo, urbanizar 400 barrios populares y crear 800 jardines maternales y comunitarios. Otro será Vivienda y Hábitat, ahora en manos de Jorge Ferraresi, que se viene moviendo para poner en marcha una estructura que hasta ahora lució poco. Ya se juntó con sus ex colegas intendentes para trazar un plan para los próximos tres años.

Un punto fundamental para el despegue en el primer tramo del segundo año de mandato será el cierre del trabajoso acuerdo con el FMI. El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, recién asumirá el 20 de enero y en el Gobierno no creen que en el Fondo avancen hasta que se acomode en la Casa Blanca y brinde su opinión. El diálogo telefónico con Fernández de días atrás -más allá del episodio posterior con el canciller Felipe Solá-, fue muy cordial y dejó al Gobierno con un buen sabor. Incluso, imaginan la posibilidad de una reunión bilateral en el corto plazo. Una chance es durante la Cumbre de las Américas que se hará en abril. El Presidente también en carpeta un viaje a China para reunirse con Xi Jinping.

Los grandes trazos para el segundo año de mandato están marcados. En eso hay un elemento con dinámica imprevisible que tiene que ver con el funcionamiento interno del Frente de Todos. Principalmente, la relación entre Fernández y la vicepresidenta Cristina Kirchner, con diálogo cortado. Los ministros cercanos al Presidente entienden que hay una diferencia de agenda. Que mientras Fernández busca avanzar con una agenda centrada en cómo hacer para cerrar rápido el acuerdo con el Fondo y apurar medidas de reactivación, la vicepresidenta vuelve hacia «la agenda de la grieta» -según la definición de un ministro- con la que el Presidente se siente incómodo y trata de adaptarse sobre la marcha.

«Hay un tironeo que nos lleva a un avance y retroceso permanente en algunos temas, es algo que deberíamos mejorar», analizaba un hombre cercano al Presidente. «A partir de la llegada de la vacuna, se nos abre un panorama por delante muy auspicioso. La gente va a salir de vacaciones masivamente y dentro del país, eso ya va a generar un primer movimiento económico fuerte. Si podemos empezar las clases presenciales en marzo, creo que se puede potenciar la actividad, generando un rebote que no será un boom pero que al lado de lo que fue este año se va a sentir. Si nos ordenamos, son cosas que deberíamos poder capitalizar y arrancar muy bien el año electoral, con un clima totalmente diferente. Sería estúpido que se empañe por conflictos que generamos nosotros mismos. Principalmente, porque lo que está enfrente, el macrismo, es muy malo y tienen más problemas internos que nosotros. No tendríamos que arruinarlo», concluía.

El presidente Alberto Fernández planea recorrer obras por todo el país.

 

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