Argentina

CORDOBA: El bandazo cordobés o cómo logró el Gobierno un acercamiento con Juan Schiaretti

Las causas del acuerdo en Río Cuarto y del voto en el Congreso para bajar el monto que Macri le dio a CABA.

En el Gobierno explican la colaboración del gobernador por las necesidades sanitarias de la pandemia, la ayuda para combatir los incendios y el dinero para subsidios federales para el transporte provincial que necesita la provincia.

La espera de una compensación de 5 mil millones de pesos vinculada a las cajas de jubilación. El análisis del consultor especializado Gustavo Córdoba.

Un día se cansó de esperar la prueba de amor y decidió hacer público su malestar. «Parece que le da lo mismo el país que propone Macri o el país que proponemos nosotros”, había dicho Alberto Fernández en suelo cordobés el 15 de septiembre de 2019, en medio del viaje en el que participó de la misa para recordar a José Manuel de la Sota a un año de su muerte.

Fernández ya era candidato a presidente del Frente de Todos y estaba intentando que Juan Schiaretti, gobernador de la provincia mediterránea, le diera su apoyo en la campaña. Eso nunca ocurrió, pero lo que sí sucedió fue que el candidato se transformó en Presidente.

A más de un año de ese episodio, dos hechos demuestran un acercamiento entre Scharetti y Alberto Fernández: el Frente de Todos se presentó en alianza con el shiarettismo para lograr la reelección en Río Cuarto de Juan Manuel Llamosas y los diputados cordobeses acompañaron al Gobierno en la votación para modificar el excesivo monto que Mauricio Macri decretó para la policía de la Ciudad de Buenos Aires.

Fuentes cercanas al Presidente interpretan que esta cooperación obedece a que Córdoba necesita asistencia por los incendios, la pandemia y subsidios federales para el transporte provincial y desembolsos económicos: Córdoba es una de las provincias que no transfirió las cajas de jubilación a a Nación y espera una ayuda de 5.000 millones de pesos.

“La política es el arte de disfrazar de interés general el interés particular”, escribió el filósofo francés Edmond Thiaudière.

La frase es cínica y más que discutible, pero en el caso del acercamiento entre Juan Shiaretti y el gobierno de Alberto Fernández no es descabellado aplicarla. Porque el «Gringo» tuvo una muy buena relación con el expresidente Mauricio Macri, que arrasó en las elecciones presidenciales de 2015 en una provincia con una fuerte inclinación antikirchnerista y porque llegó al día de la elección firme en su estrategia de «boleta corta»: se declaró prescindente y no le dio su apoyo ni al expresidente ni al actual.

El cambio de escenario modificó la estrategia: Córdoba tiene urgencias que sólo puede resolver el Gobierno. Y, dice un estudio de la universidad de la calle, favor con favor se paga.

No es amor, es espanto
Gustavo Córboba nació en Berazategui, pero lleva décadas viviendo en Córdoba. y conoce al dedillo el adn político de los habitantes de la provincia. Analista político y codirector de Zuban Córdoba, tiene una opinión muy concreta sobre la causa del acercamiento entre el Presidente y Schiaretti. «Tiene que ver con el contexto y las necesidades económicas de la provincia. Córdoba tiene una deuda pública que en un 90 por ciento es en dólares y necesita avales de la Nación», dijo a PáginaI12.

El consultor, que acertó en un trabajo casi con exactitud el porcentaje que iba a sacar Llamosas, no cree que necesariamente de los episodios de coordinación con el Gobierno que se verificaron en el voto de los diputados cordobeses para corregir el monto que la Ciudad cobra por su policía y la alianza electoral en Río Cuarto pueda derivarse una coalición para las elecciones legislativas 2021. «El voto antiperonista en Córdoba supera el 50 por ciento y quedaron heridas muy profundas con el kirchnerismo por diversos motivos», dijo a este diario.

En el Gobierno tampoco quieren vender un cuento de hadas. Reconocen obviamente el trabajo que hizo con la provincia el ministro del Interior Eduardo «Wado» de Pedro, pero atribuyen el acercamiento a una serie de necesidades políticas, sanitarias y económicas de la provincia. A saber:

* Los lazos se estrecharon en la medida que avanzó la pandemia en el interior del país y ante la crisis provocada por los incendios en Córdoba.

* Al margen de los gestos de buena voluntad entre las partes, explican a este diario en Casa Rosada que «la urgencia de Córdoba no sólo se circunscribe a temas epidemiológicos y de manejo del fuego, sino que también se extiende a los subsidios federales para el transporte provincial y desembolsos para las provincias que no han transferido las cajas de jubilación a la Nación», como es el caso de Córdoba, que espera una compensación de 5 mil millones de pesos», dijo a este diario una fuente de Balcarce 50.

* En el armado electoral en Río Cuarto se vio un trabajo coordinado por Eduardo «Wado» de Pedro y por el vicegobernador cordobés Manuel Calvo, a quien muchos ven como un posible sucesor de Juan Schiaretti. Así, unificaron a todos los partidos que integran el Frente de Todos y al schiarettista «Hacemos por Córdoba», y consiguieron la reelección del intendente Llamosas.

* La gestión de Alberto Fernández, aseguran, pretende fortalecer marcos de construcción con el cordobesismo e intentar incluirlos en la alianza con todo el peronismo que representa el Frente de Todos como opción a largo plazo.

* Hubo un trabajo personal de Alberto Fernández en el vínculo con Juan Schiaretti que se vio materializado en gestos como la participación del gobernador cordobés en el acto por el 17 de octubre y otros encuentros previos a la pandemia.

Cómo conquistar al cordobés
En su artículo Guía para entender el peronismo cordobés en clave electoral, el analista Córdoba define cómo es el nacido y criado en la provincia como punto de partida para poder conquistarlo electoralmente. «Hay un argumento que en Córdoba siempre se repite en las campañas nacionales. Córdoba, la isla; Capital versus Interior; Centralismo porteño versus Federalismo de las provincias; aportamos más de lo que recibimos; la Nación nos debe; etcétera. Y se repite por la simple razón de que mantiene su vitalidad y, por ende, es efectivo», dice el texto.

El consultor, que define a la provincia mediterránea como conservadora, dice que es central entender cómo piensa y siente el cordobés para poder ganar su corazón y, sobre todo, conseguir su voto. «Acá hay una cosmovisión endogámica. Nos creemos Cataluña y no somos Cataluña. Pero la creencia es insoslayable», dijo a PáginaI12.

En el texto citado, afirma que «la estrategia acertada para cualquier candidato a presidente que quiera abordar masiva y eficazmente al electorado de Córdoba parecería ser el respeto absoluto a este cordobesismo, como carta de presentación, para recién luego empezar la conversación y ser escuchado», y agrega que «más allá de cualquier consideración sobre lo endogámico y negativo que pueda ser el argumento de isla política y electoral, se observa que aquellos candidatos que subestimen el cordobesismo electoral y el conservadurismo clásico de la provincia, van a generar más rechazos que adhesiones.

La elección 2021
En la elección de medio término del año próximo, Córdoba es una de las provincias que renuevan sus senadores. El Gobierno va a intentar ir a las urnas unido al schiarettismo, pero nadie puede asegurar de momento qué es lo que va a ocurrir. «Si van juntos, hay dos opciones. Que encabecen la lista Juan Schiaretti o su esposa o cedan la lista a un tercero que podría ser Carlos Caserio u otro. La otra posibilidad es que no vayan juntos, que me parece la opción más probable», opina Córdoba.

Pero pensar con tanta anticipación en la Argentina actual es hacer futurismo. Del pasado reciente, lo que está claro que hubo un acuerdo electoral en Río Cuarto entre el peronismo cordobés y el Frente de Todos que resultó ganador y que el Gobierno supo capitalizar: viajaron al acto de triunfo de Llamosas varios ministros del Gabinete y el Presidente, por videoconferencia, dijo: «Ha ganado la unidad de todos nosotros».

La otra certeza es que los diputados mediterráneos votaron contra Horacio Rodríguez Larreta. «La clave es que los cordobeses odian a los porteños», bromeó un miembro del Gobierno sobre esa decisión. Aunque ya sabemos lo que decía Sigmund Freud acerca de los chistes.

 

 

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