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BRASIL: Gobernadores rebaten a Bolsonaro

BRASILIA,  Dos estados brasileños, Espíritu Santo y Bahia, anunciaron la posible compra de la vacuna del laboratorio estadounidense Pfizer, expresando sus divergencias con la política ante el coronavirus del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, quien ha expresado reservas sobre la inmunización.

Mientras Bolsonaro y algunos gobernadores discrepan, también el vicepresidente, Hamilton Mourao, expresó hoy una divergencia con el mandatario.

El gobernador de Espíritu Santo, Renato Casagrande declaró que «estamos conversando con Pfizer, con (laboratorio) Moderna y con algunas otras empresas» para poder garantizar la vacunación en el menor plazo posible. La prioridad del gobierno de Espíritu Santo es que «todos» los habitantes de ese estado vecino de Rio de Janeiro sean inmunizados, señaló el gobernador.

Casagrande «lamentó» que en Brasilia se haya puesto en duda la compra de la vacuna de Pfizer por necesitar una cadena de frío de 70 grados negativos y que no exista hasta el momento una fecha de inicio de la inmunización a nivel nacional.

Casagrande, del Partido Socialista Brasileño (PSB, centro izquierda), participó en un seminario finalizado hoy en Vitoria, capital de Espíritu Santo, donde también expusieron el vicepresidente Mourao y el titular de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, del partido Demócratas (Dem, derecha).

Más allá de los puntos de vista individuales, los tres consideran que es importante la vacunación masiva, a diferencia de la opinión de Bolsonaro.

El mandatario afirmó que nunca se vacunará y esta semana puso en cuestión que se comience a aplicar algún inmunizante provisoriamente, sin que hayan finalizado todos los tests, como lo hará Gran Bretaña y posiblemente otros países.

La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) presentó un protocolo para una eventual vacunación de emergencia con fármacos que aún no concluyeron sus tests, que podrían ser aplicados con el consentimiento expreso de los ciudadanos. El general Hamiltron Mourao, del Partido Renovador Trabalhista Brasileño (PRTB, derecha), dijo hoy que «yo tomo cualquier vacuna, siempre que esté certificada por la Anvisa».

La posición del oficialista Mourao se asimila a la de otros legisladores que respaldan el gobierno y esta semana se manifestaron a favor de la inmunización en el corto plazo para evitar que empeore el cuadro sanitario.

Brasil superó los 175 mil muertos y es el segundo país del mundo en víctimas fatales y se aproxima a los 6,5 millones de infectados, cifra que lo ubica en el tercer puesto global, según la Universidad Johns Hopckins.

Estudios de la Universidad de San Pablo y la Universidad Federal de Rio de Janeiro coinciden en el acelerado crecimiento de las curvas de fallecimientos, infecciones y ocupación de camas en salas de terapia intensiva, y estiman que Brasil podría haber ingresado en una segunda ola de la pandemia.

Ante esa situación el gobernador del estado de Bahia, Rui Costa, exigió «más celeridad» al gobierno nacional para aplicar un programa de vacunación y calificó como «frágil» el argumento de que no se puede comprar la vacuna de Pfizer por falta de equipos para almacenarla a 80 grados negativos.

El estado de «Bahia tiene refrigeradores especiales y podemos adquirir más para poder vacunar» y no descarta comprar la vacuna de Pfizer, planteó Costa del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda).

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