Sociedad y Cultura

La Nueva Moda Inmobiliaria: Microcasas

Cierra los ojos. Piensa en tu casa. Divídela mentalmente a la mitad. Ahí tendrá que caber todo. Baño, cama, cocina, armarios, sofá, libros y la televisión de 40 pulgadas. ¿Estás listo para entrar en tu nueva vivienda? Si la respuesta es sí, bienvenido al mundo de las microcasas, donde menos espacio significa vida más simple y -quizá- mejor.

En Colina: Esperar un hijo en pocos metros

Francisca Toledo (28, nutricionista) y Christopher Jones (33, ingeniero civil industrial) en febrero pasaron de vivir en una casa en condominio en Colina a una tiny house instalada en una parcela cercana, a la espera de construirse su casa definitiva en el mismo sitio. “Nos achicamos de una casa grande a un lugar con un ambiente con la idea de encontrarnos ahí en la noche, pero con la pandemia se transformó además en una oficina, estamos 24/7 en 6 x 2 metros”, relatan. Vivirán ahí por lo menos hasta marzo, y en abril nace su primera guagua. “Siempre supimos que era por un período, pero ha sido una experiencia en la que hemos aprendido a organizarnos, a que se puede vivir con menos, no nos falta nada. Y ese espíritu queremos replicar en la casa que nos estamos construyendo. Además, la tiny se queda acá”. @proyectohomestead

Lo bueno: “Hemos aprendido a respetar el lugar del otro, incluso cuando no tienes el espacio”.
Lo difícil: “Achicarnos. Me encanta cocinar y estaba acostumbrada a tener todo a la mano y a tener espacio para las preparaciones, pero te acostumbras”, dice Francisca.
Lo que echamos de menos: “Mi cama, hoy tenemos el colchón directo al piso”.

De Santiago a Puertecillo

“Vivíamos en una casa en Providencia, pero queríamos tener nuestra huerta y más libertades, no estar amarrados al alto costo de vivir en Santiago; la solución fue hacernos una casa propia, a bajo costo y sin terreno, por eso le pusimos ruedas”, cuentan Daniela Márquez (37, ingeniera agronóma) y Nicolás Moya (34, arquitecto). El lugar elegido fue Puertecillo, donde llegaron con su camioneta llena de materiales en Navidad. A pulso entre los dos armaron la casa, la que instalaron en febrero en un terreno que cuidan a cambio del arriendo. El hit de la vivienda es su baño; contrario a lo que se pudiese pensar es muy espacioso y con detalles como un lindo papel mural. “Lo pensamos en grande, es el único lugar con puerta para estar solos, y ahí tenemos la lavadora, la ropa sucia, etcétera”. En 25 metros cuadrados hacen su vida, cuentan con termopanel y paneles solares, con los que obtienen la energía para el refrigerador y artefactos eléctricos. @minga_tinyhouse

Lo bueno: “Disminuir gastos y ganar tiempo propio; tenemos mucha flexibilidad”.
Lo difícil: “El invierno fue lluvioso, no teníamos espacios exteriores techados ni buena calefacción; fue la prueba de fuego”.
Lo que echamos de menos: “Los dos somos de Santiago y echamos de menos a amigos y familia, juntarnos en algún bar entretenido».

 

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