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El AD10S a Maradona. Cómo fue la ceremonia, el círculo íntimo que despidió a Diego.

Muy pocos del ambiente del fútbol. Claudia organizó todo. Fue Verónica Ojeda. Quiénes llevaron el féretro y qué dijo el cura.

Así como el 25/11/2020 queda en la historia, triste, por ser el miércoles en el que se murió Maradona, el jueves 26 se recordará por la imagen nunca imaginada: la del ataúd, con banderas de Boca y de Argentina en la Casa Rosada. Y después, en la tarde-nochecita, el momento de la despedida, siempre momentos duros, en el cementerio de Bella Vista. Con todo el círculo más íntimo de Maradona.

Claudia Villafañe, su primera pareja, madre de Dalma y Giannina fue la encargada de orquestar toda la movida. De decidir quién iba y quién no. Y lo curioso es que del fútbol hubo un solo personaje: Guillermo Coppola, manager histórico con quien Diego pasó de todo y con quien se reencontró justamente en este 2020 en un partido de Copa Argentina. No es fácil para nadie despedir a Maradona, el mejor de todos los tiempos , que es noticia en todo el mundo y es venerado. A los 60 años, con miles de vidas en sólo una, dijo basta y los homenajes se multiplican. Pero qué difícil es asimilarlo, creer realmente que el zurdo de oro es quien estaba en el centro de la escena, ya en el cementerio en un ataúd embanderado con los colores de Argentina, esos que amó y tanto defendió. Y el resto acompañándolo, llevándolo para la despedida final.

Cómo fue esta tarde inolvidable, dura, histórica, en la que Maradona se fue a la eternidad. Hubo cerca de 40 personas. Empezando por sus cinco hermanas y su hermano Lalo (el Turco está en Italia), siempre muy acompañadas por Claudia. Y cuñados y sobrinos ya grandes. Dalma (con su pareja), Giannina y Jana, quien en el cumpleaños le escribió un mensaje que se lee y emociona. Toda gente de su círculo íntimo, nadie de los que estuvieron en los últimos tiempos con él. Amigos de la vida como el Pollo (de La Paternal) y dos Marianos, como le contaron a Olé. También estuvo Verónica Ojeda, mamá de Dieguito, en cambio Rocío Oliva no tenía permiso. Una perlita: el embajador de Italia, Giuseppe Manzo, fue con su hijo: es un napolitano de 50 años que lo disfrutó en su equipo. Y Sergio Berni, ministro de Seguridad de la Provincia, por el operativo.

Hubo lugar en la ceremonia para Luciano Malatini, quien escribió un libro sobre él. Y el periodista Martín Arévalo, quien siempre estuvo cerca suyo, de extrema confianza, quien trabajó en Olé. También Axel Ganly, de Torneos, capo de la copa Argentina. Todo demasiado íntimo, con drones de medios desde arriba. Eso sí, hubo gazebo para la última despedida y evitar que se vieran imágenes sensibles del adiós.

En ese momento, el único que tomó la palabra fue el cura. Y dio un mensaje de unión familiar, evocando cómo era Maradona a lo largo de su vida, diciendo que veía a muchos presentes parecidos a él. Y se tomó unos segundos para referirse a Doña Tota y Don Diego, las grandes pérdidas que había sufrido Diego, y con quienes se iba a “reencontrar”. Cuando se bajó a la fosa, hubo silencio literalmente sepulcral. Muy respetuoso e íntimo, sólo se escuchaban los llantos de todos. Fueron cerca de 20 minutos de acompañamiento final, de reflexión, de lágrimas para todos. Y el aplauso final para el más grande. Su gente le dio ese aplauso que todo el país le sigue dando.

Pelusa, Diego, el Diez… Maradona siempre estará presente en el corazón de todos los amantes del fútbol mundo, y de todos los argentinos que le agradecemos por sus logros deportivos que alegraron a nuestro país.

TE QUIERO DIEGO!!!!

 

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