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VUELTA A ESPAÑA | ETAPA 14. Wellens dobla el premio.

El ciclista del Lotto logra su segunda victoria en la Vuelta 2020 y priva de ese mismo doblete a Woods y Soler, los más fuertes de la fuga junto al belga.

Tim Wellens pulía los últimos detalles de su preparación para el Tour de Francia, a ocho días de la salida de Niza, cuando un bache se cruzó en su camino mientras se entrenaba tras moto. La scooter pudo esquivar el obstáculo, pero el belga sufrió una tremenda caída con abrasiones en un hombro, un codo, una rodilla… No se fracturó nada, pero había poco tiempo para recuperar antes de la Grande Boucle. Y se la perdió. En una temporada tan atípica, concentrada en tres meses, un accidente puede ser fatal. Pero Wellens ha sabido regresar a tiempo para compensar el curso con creces. Este jueves, en Ourense, sumó su segunda victoria en la Vuelta a España, que añade a la conquistada en Sabiñánigo. Ya tenía antes dos triunfos en el Giro, en Roccaraso 2016 y en Caltagirone 2018. Sólo le queda mojar en el Tour. Llegará.

Un recorrido de 205 kilómetros en la última semana, tocado por tres puertos de tercera categoría y aderezado con toboganes gallegos, multiplica la posibilidad de que una fuga se alce vencedora. En el pelotón lo sabían, por eso los intentos fueron múltiples desde la salida, con aventuras de tamaño de diverso, una de ellas integrada por 26 amenazantes corredores. Nadie regala nada en esta Vuelta, a cinco días de terminar la temporada. Tienes que ser muy bueno para entrar ahí. Basta con pasar lista en el grupo definitivo de siete ciclistas para corroborarlo. Tres de ellos, Marc Soler (Movistar), Tim Wellens (Lotto) y Michael Woods (EF Pro Cycling), ya habían ganado etapa en esta Vuelta. Otro, Zdenek Stybar (Deceuninck), lo hizo en la edición de 2013 y en el Tour de 2015. El viaje se completaba con otros cazadores habituales: Van Baarle (Ineos), Thymen Arensman (Sunweb) y Pierre Luc Perichon (Cofidis).

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El permiso del pelotón no tuvo consenso, dos equipos se rebelaron contra el consentimiento general. Quisieron jugar sus propias cartas, demasiado tarde y demasiado solos. Primero, el Astana. Luego, el Direct Energie. Ambos tenían buenos candidatos para una llegada en repecho como la de Ourense: Alex Aranburu y Julien Simon, respectivamente. Y, sobre todo, ninguno de ellos había metido representación en la escapada, por lo que también tuvieron que pagar el pertinente castigo de sus directores. El equipo francés llegó a recortar más de la mitad de la ventaja, la tuvo a un minuto y medio, hasta que se le acabaron las fuerzas y los ciclistas.

La etapa se jugó delante, con Marc Soler, el único español, rodeado de lobos de las clásicas. Se fajó con gallardía, muy activo en el último tramo, pero el catalán necesita más dureza para poder romper el grupo, como hizo el segundo día de carrera en Lekunberri. Soler no termina de transformarse en un ciclista para clasificaciones generales, pero hay que reconocer su dinamismo y su valentía, asiduo en las escapadas y en movimientos tácticos. Las dos únicas victorias del Movistar de este año han sido suyas, en la Challenge de Mallorca y en esta Vuelta. Es un dato.

El triunfo se lo llevó Tim Wellens, como ya había hecho en la quinta etapa, en Sabiñánigo, en puja directa con Michael Woods, vencedor también en la séptima, en Villanueva de Valdegovía. Los antecedentes no engañan. Ellos dos eran, junto a Soler, los más fuertes de la jornada. Había buenas piernas en esa fuga cinco estrellas. El grupo de los gallos llegó a 3:44 minutos, encabezado por Dan Martin, que intentó sorprender en el repecho final, arañar algunos segundos, desquitarse de la crono, apostar a un podio lejano… Pero no hubo corte. Primoz Roglic sigue líder y tacha un nuevo día. El siguiente, este jueves: una maratón de media montaña sobre 231 kilómetros camino de Puebla de Sanabria. Tierra de lobos.

 

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