Sociedad y Cultura

Exitosa misión de la NASA para estudiar el Sol

En 2023 se conocerá con precisión el origen del Sistema Solar.

NUEVA YORK – Tras un viaje de cuatro años, la sonda Osiris-Rex de la NASA tocó el asteroide Bennu para reunir algunos gramos de polvo y llevarlo a la Tierra, con el objetivo de analizar los orígenes del Sistema Solar.
Lo informaron hoy fuentes locales, según las cuales el trabajo de recolección de material, señalado como una operación de alta precisión, se estará realizando a unos 330 millones de kilómetros de la Tierra.
«Todo salió a la perfección», anunció el responsable de la misión Dante Lauretta. «Se acaba de escribir una página de historia esta noche».
El objetivo es reunir al menos 60 gramos de fragmentos que se espera revelen los ingredientes originales del sistema solar.
Recoger una muestra directamente de un asteroide permite una oportunidad única de estudiar las rocas que se remontan a la formación del Sistema Solar, que ocurrió hace más de 4.500 millones de años.
«Mientras los planetas y la luna cambiaron en el curso de los milenios, muchos de estos pequeños cuerpos no», dijo Lori Glaze, jefe de la División de Ciencia planetaria de la NASA.
«Los asteroides son como cápsulas del tiempo que pueden brindar un testimonio fósil del nacimiento de nuestro Sistema Solar», agregó Glaze.
La sonda, lanzada en 2016, llegó a una zona en el centro del sitio Nightingale, de 16 metros de diámetro, seleccionado porque es rico en material de granos finos.
La secuencia del descenso comenzó cuando Osiris-Rex encendió los propulsores para dejar su órbita segura a unos 770 metros de la superficie de Bennu y bajar al suelo. Al arribar a una altura de unos 125 metros, la sonda realizó una maniobra para ajustar la posición y regular la velocidad.
Casi 11 minutos más tarde, a una altura de 54 metros, la sonda frenó y comenzó a apuntar hacia su objetivo.
Luego tocó la superficie durante menos de 16 segundos, disparando uno de sus tres cilindros de nitrógeno presurizado.
El gas levantó el material de la superficie de Bennu cuando la sonda se alejó.
A una distancia segura, la nave espacial extendió su brazo robótico de 3,4 metros de largo para recolectar muestras: 60 gramos de polvo y grava que serán traídos a la Tierra en 2023 para ser analizados y estudiados.

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